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Las
represas del río Madeira
Preocupa a ambientalistas impactos
transfronterizos de complejo
hidroeléctrico en Amazonia brasileña
“Las consecuencias de las represas en el
río Madeira vendrán a sumarse al proceso que desde hace décadas viene
destruyendo la Amazonia”, afirma el especialista boliviano en salud
pública Pablo Villegas, investigador del Foro Boliviano sobre Medio
Ambiente y Desarrollo (FOBOMADE).
Sin embargo, ningún proyecto de infraestructura habría tenido por sí solo
un impacto global en la Amazonia, como lo tendrá, según las predicciones
de los ambientalistas, el Complejo Hidroeléctrico del Río Madeira. Razones
para alarmarse saltan a la vista.
El Madeira es el segundo río más caudaloso de la cuenca amazónica,
inferior solamente al Amazonas, del cual es afluente. Nace de la unión de
los ríos Beni y Mamoré en Bolivia, y discurre hacia el norte siguiendo la
frontera entre ambos países, para ingresar a territorio brasileño cruzando
los estados de Rondônia y Amazonas. Transporta la mitad de los sedimentos
de la cuenca y drena una de las regiones de mayor diversidad física y
biológica del mundo, compartida por tres países: Bolivia, Brasil y Perú.
El proyecto de las represas forma parte de la Iniciativa para la
Integración de la Infraestructura de Sudamérica (IIRSA) y está ubicado en
Brasil, en las proximidades de la ciudad de Porto Velho, cercana a la
frontera con Bolivia.
El diseño original del proyecto incluía dos grandes represas en el Río
Madeira en territorio brasileño, otra en aguas binacionales y la cuarta en
territorio boliviano, sobre el río Beni. Sin embargo, las empresas
brasileñas fracasaron en su intento de obtener permiso del gobierno
boliviano para realizar estudios en su territorio. Se inició un intenso
debate por los impactos trasfronterizos de dichas represas, lo que condujo
a tensiones entre ambos países. Brasil optó, entonces, por seguir adelante
con el proyecto en su territorio.
La construcción de la represa de San Antonio ya ha sido entregada en
licitación al consorcio liderado por la estatal Furnas y el gigante de la
construcción Odebrecht. Las obras se iniciarán este año. Mientras tanto,
la otra represa brasileña, Jirau, comenzará a recibir postores en mayo.
Además del aprovechamiento hidroeléctrico, las represas también tienen el
objetivo de hacer navegable al Madeira, posibilitando la interconexión
logística de las regiones de Madre de Dios (Perú), Pando (Bolivia) y
Rondônia (Brasil).
Patricia Molina, coordinadora nacional del FOBOMADE, señala en su estudio
“El Complejo del río Madera en el marco de las políticas energéticas de
Bolivia” que “el componente de navegación se concretaría mediante la
construcción de esclusas, lo que posibilitaría la navegación de más de
4,000 km de vías fluviales aguas arriba de las presas para el transporte
de mercancías de Brasil a los puertos del Perú”.
“Principio de precaución”
Según una carta dirigida en el 2007 a las
autoridades brasileñas por organizaciones ambientalistas de todo el mundo
en base a estudios oficiales e independientes, “existe gran probabilidad
de que Bolivia pueda sufrir inundaciones en la provincia de Pando; pérdida
de fauna piscícola y serios impactos en las poblaciones de peces aguas
arriba del Madeira, así como la proliferación de vectores de malaria”.
En vista de estos peligros potenciales, las autoridades bolivianas han
exhortado a que Brasil aplique el “principio de precaución”, respaldado
por varios tratados firmados por ambas naciones, para asegurar que no
habrá impactos transfronterizos. Pero Brasil no dio marcha atrás.
Silas Rondeau, ex ministro de Minas y Energía de Brasil, afirmó en enero
del 2007 en declaraciones a la prensa que “no cabe acuerdo con Bolivia… en
la medida en que las dos hidroeléctricas están en territorio de Brasil”.
Por otra parte, como señala Villegas en su artículo “Destrucción de la
Amazonia: Brasil aprueba EIA [Estudio de Impacto Ambiental] de represas
que inundarán territorio boliviano”, “las represas implicarán problemas
geopolíticos. El 95% de las aguas de Bolivia se escurren a través del
Madeira. Las represas pondrán estas aguas bajo el control del Brasil, lo
cual representa una perspectiva geopolítica inquietante”.
El gobierno del presidente Evo Morales no ha sido flexible en las
negociaciones con Brasil relativas a autorizar estudios para las represas
en territorio boliviano. A pesar de los ofrecimientos del jefe de Estado
brasileño Luis Inácio Lula da Silva —salida a los puertos del Atlántico y
créditos blandos destinados a la agricultura—, Morales aplicó en febrero
del 2007 el decreto aprobado por el gobierno del presidente interino
Eduardo Rodríguez Veltzé en octubre del 2005 por el cual se suspende el
otorgamiento de licencias en materia hidroeléctrica en la cuenca del
Madeira hasta que no se cuente con estudios fiables.
“El Estado brasileño tiene la urgente necesidad de que Bolivia avance en
la implementación de las obras hidroeléctricas, debido a los impactos
transfronterizos que obligarían al establecimiento de un convenio
bilateral para la gestión de los mismos”, precisó Molina en su estudio “El
proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico y de navegabilidad del río
Madera en el marco del IIRSA y del contexto de la globalización”.
Artículo de Andrés Mego, publicado
el 8 Mayo, 2008 por Noticias Aliadas.
Reproducido en nuestro sitio con fines informativos y educativos.
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